Hay quien explica el nombre de Corcubión derivándolo del vasco KotskoUrbión, que significa «ensenada de buenas aguas». Los geógrafos antiguos suponen una población de Nerios, alrededor del cabo Fisterra.

Una densa niebla oculta realmente los orígenes. Gentes primitivas, tal vez Celtas, poblaron los montes cercanos, donde quedan restos de castros y mámoas como únicos vestigios. La tradición sostiene que Duio, cercano a Corcubión, aunque perteneciente ya a Fisterra, fue importante centro Romano. Y ciertamente, en uno y otro se han encontrado hachas de sílex, ladrillos, trozos de teja plana, fragmentos de cerámica vidriada, piedras de molino de mano y una lanza de cobre que ofrece la particularidad de estar biselada.

No faltan autores que identifiquen a Corcubión con el Arrotrebarum portus o Portus parvus Artabrorum de los primitivos geógrafos, pese a que otros se inclinan más bien por Muros.

Corcubión fue primeros señorío del Conde de Traba y luego pasó a poder del de Altamira, formando parte de sus partidos, jurisdicciones o merindades.  Según un curioso Compendio del Estado de Altamira, que redactó José Isla de la Torre en el año 1724, la villa de Corcubión se componía entonces de 200 vecinos que vivían de la pesca de sardina y congrio, para la cual disponían de 30 barcos. El conde tenía un pequeño palacio en la propia villa.

                                       
            Palacio Condes de Traba                                                                                 Palacio de Altamira

Nos informa también de que antiguamente la parroquia estaba fuera de ella, en un monte, y se denominaba San Andrés de Canle; más tarde, por los años 1430, se construyó la nueva iglesia cerca del palacio y contigua al muelle, colocándose en su interior una hermosa imagen de San Marcos (que arribó en un navío veneciano, y hoy es patrono).

 

                                

                                                 Iglesia Parroquial de San Marcos (Patrono de Corcubión)

 

 Gracias al citado Compendio sabemos, además, que había un hospital fundado por Rodrigo de Moscoso y su esposa Juana de Castro, cuya renta había ido a menos, hasta el punto de quedar sólo una casa que servía para acoger a los peregrinos que se dirigían a A Nosa Señora da Barca, de Muxía, y al Santísimo Cristo de Fisterra.

Se gobernaba por un juez ordinario y cuatro regidores que nombraba el conde de Altamira, sin proposición y a su arbitrio, y por un procurador general, designado por el Concejo. Había también dos procuradores de causas, puestos unas veces por el alcalde mayor y otras por el conde. Era Plaza de Armas, con un castillo que llamaban de Santa Cruz, dotado de siete cañones y bajo el mando de un sargento mayor.

La jurisdicción sujeta al juez de Corcubión comprendía las feligresías de Brens, Redonda, Toba, Lires, Frixe, Touriñán, Salgueiros, Pereiriña, Dumbría, Olveira, Ézaro, Ameixenda, Morquintián, Bardullas, Boitrón, Caberta, Carnota, Lariño y Serres. Las tres últimas tenían un escribano de número nombrado por el conde y los restaurantes nombraban cada año un procurador general, con la asistencia de la justicia y regimiento de Corcubión, y tenían también su escribano, cuyo oficio valía 3000 reales y era proveído por el conde.

La jurisdicción de Corcubión estaba separada de la de Muros por el río Olveira, y de la de Vimianzo por el que llaman de O Castro. En cada una de las feligresías nombraba el juez un mayordomo y para todas ellas un ministro y un alcaide de la cárcel.

El conde de Altamira poseía en la villa de Corcubión 56 casas y varias otras propiedades que le rentaban cada año 2700 ferrados de trigo, 306 de centeno, 154 cuartillos de manteca, 65 gallinas, 2 carneros, 1072 reales y 8 maravedíes. A lo que hay que añadir los 47 reales y 23 maravedíes que cobraba sobre diez lugares en concepto de facendeiras. Cada vecino de la villa pagaba real y medio de servicio de fuego y cada viuda tres cuartillos; quedaban excluidos del pago hidalgos y pobres. Las embarcaciones cargadas de vino que quedaran en seco en el puerto abonaban, si no eran de los naturales, dos azumbres por cada pipa. Asimismo, el conde tenía las Luctuosas, Mostrencos y Penas de Cámara.

El arzobispo de Santiago, Francisco Blanco, unió a la parroquia de Corcubión la antigua de San Andrés de Canle. Construida dicha iglesia en 1480, su fachada principal y la torre actuales fueron reedificadas después de los destrozos causados por un rayo en 1885. En el respaldo de la imagen de San Marcos aparecen las armas de los Altamira y de ella se dice, igual que de la de A Xunqueira de Cee, que fue arrojada al mar por una embarcación extranjera.  Según acta de visita del año 1547, la iglesia de Corcubión poseía tres hermosos cálices y una artística cruz.

Durante la Edad Media, Corcubión fue ruta obligada de los peregrinos que, después de visitar Santiago, continuaban su peregrinación hasta Fisterra. En otros tiempos tuvieron mucha importancia las llamadas Verbenas o Parrandas de San Xoán y de San Pedro, vestigio de tiempos inmemoriales y tal vez de la rivalidad de las casas de Altamira y Maceda.

Cuando las luchas entre España e Inglaterra, en el siglo XVIII, los vecinos de Corcubión, Escaxa y Leira, armaron varias naves y combatieron en aguas de Fisterra. En 1809, enterados los franceses que estaban en Santiago de que las villas de Corcubión y Cee se habían formado a las armas contra la invasión, destacaron partidas de sus tropas para batir y perseguir al paisanaje, lo que consiguieron plenamente en el punto denominado Ponte Olveira, al anochecer del día 13 de abril. Como ejercieron todo género de crueldades y asesinaron a mansalva, la noticia de que bajarían a estos pueblos hizo cundir el pánico entre sus habitantes, que se escondían en los montes más escabrosos, y los que aún resistían eran inhumanamente sacrificados. En Corcubión cometieron toda clase de barbaridades e incendiaron el pueblo. Al retirarse la indisciplinada soldadesca del mariscal Ney, la emigración fue la única salida para aquellos hombres que vieron arruinadas sus haciendas y perdidas las esperanzas. Con el tiempo volvió la tranquilidad, la calma y el progreso.

La traducción española de The Bible in Spain, de Borrow, ha difundido grandemente por España las peripecias de don Jorgito, el inglés, por estas tierras donde, gracias a la intervención del Antonio de la Trava, el Valiente de Fisterra, fue defendido de la desconfianza de la multitud. Consiguió que esta se aplacase confiándole a la autoridad del alcalde de Corcubión, un joven muy liberal llegado hacía poco de Madrid, lector de Bentham, que en realidad era Laureano María Muñoz, juez de Primera Instancia por el otoño de 1837 y no alcalde como dijera Borrow.

 

 

Monumentos e Lugares de interés histórico e turístico en Corcubión

 

 

·        Iglesia de San Antonio

 

- Siglo XVII

- Estilo Barroco

Fue fundada por Domingo Durán en el año 1.684, debido a un incendio y posterior ruina, fue reconstruida en el año 1.997, y fue abierta de nuevo al culto el viernes 3 de octubre del mismo año, gracias a los donativos de los feligreses, al Concello y a una ayuda de la Diputación de A Coruña.

En el recinto de la iglesia destaca un Cruceiro del siglo XVIII.

 

·        Iglesia de San Marcos

 

- Siglos XIV – XV – XIX

- Estilo gótico marinero - neogótico

A finales del siglo XIX se reconstruye la fachada de estilo neogótico y se añade una segunda sacristía pegada al muro sur. La fachada, obra del arquitecto diocesano Domingo Rodríguez Sesmero, pertenece al neogótico y fue edificada en el año 1.892.

La imagen de San Marcos, de madera policromada, es de origen italiana, y se puede fechar e finales del siglo XVI, según la tradición fue el mascarón de proa de un barco italiano fondeado en el puerto, que ante la imposibilidad de levar anclas la tuvo que dejar como exvoto.

 

 

·        Iglesia de San Pedro de Redonda

 

- Siglos XII – principios del XIII

- Estilo Románico

El retablo sur, neoclásico, está dedicado a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. En el muro norte está situado un retablo a la Virgen del Rosario, realizado en el siglo XIX. Junto a la iglesia destaca un Cruceiro que forma un conjunto estético de gran belleza, aislado del camino mediante un muro que delimita el recinto.

 

 

·        Antigua Cárcel

 

Autor: Francisco Domínguez Domínguez

Año: 1.854

En la actualidad está destinada a actividades culturales y de servicios.

   

Volver a Página Principal